El flujo de clientes rara vez se mantiene constante a lo largo del día. Un restaurante puede pasar de una tarde tranquila a un servicio de cena a rebosar en menos de una hora. Un comercio puede funcionar con normalidad la mayor parte de la semana y luego afrontar una gran concentración de demanda los fines de semana, durante las vacaciones o en época de promociones.
Para los equipos de operaciones, TI y compras, la planificación de los pagos móviles se reduce a tres preguntas prácticas: ¿Dónde deben realizarse las transacciones? ¿Qué capacidad se necesita cuando el tráfico alcanza su pico? ¿Y estará listo el equipo cuando aumente la demanda?
Es más fácil tomar esas decisiones antes de la implementación que en plena hora punta.